Os propongo una situación muy sencilla. Tenéis que comparar tres propuestas de proveedores. Hay precios, plazos, condiciones… y alguien dice: «Esto se lo damos a la IA y nos hace un resumen». Bien. Imaginemos que nos devuelve una tabla estupenda. Clara, ordenada, con una recomendación al final. ¿La damos por buena? Yo, antes, querría saber qué ha dejado fuera. Porque a lo mejor el proveedor más barato no incluye algo que los otros sí incluyen. O hay una condición que, para nuestra empresa, cambia completamente la decisión. La tabla nos puede ayudar muchísimo. Pero alguien tiene que entender lo que está mirando. Y aquí es donde a mí me interesa empezar a hablar de inteligencia artificial en las empresas. En el trabajo que hacemos, en las decisiones que tomamos y en cómo comprobamos que una respuesta nos sirve. Porque las posibilidades son muchas. Podemos preparar un primer borrador, ordenar información, explorar ideas, hacer una primera versión de algo que antes nos costaba arrancar. Luego hay que ver qué parte merece la pena conservar, qué falta y qué está mal. A veces la pregunta es tan concreta como esta: «¿De dónde has sacado ese dato?». Y después hay que ir a comprobarlo. Que la respuesta suene convincente no basta. También tenemos que pensar qué información estamos utilizando. Si hay datos de clientes o documentos confidenciales, antes de introducirlos en una herramienta hay que saber si ese uso está permitido y cómo se van a tratar. Entonces, ¿por dónde empezaría yo? Por una tarea concreta que vuestro equipo conozca bien. Una tarea que se repita y cuyo resultado podáis revisar. Probaría con información adecuada para esa prueba. Y compararía el trabajo completo: cuánto hemos tardado, incluidas las correcciones, y cómo ha quedado. Eso nos da algo sobre lo que decidir. Podemos seguir, cambiar el planteamiento o descubrir que, para esa tarea, no nos compensa. Y hay otra conversación que me parece muy importante: las personas. Cuando pensamos en quién va a trabajar con IA, yo miraría más allá de las herramientas que sabe usar. Me interesa saber si pregunta cuando algo no encaja. Si conoce el trabajo. Si tiene curiosidad por entender por qué ha salido ese resultado y paciencia para revisarlo. La experiencia ayuda. Haber pasado por situaciones distintas también. Y el criterio se puede trabajar: comparando, contrastando y entendiendo los errores. Hace falta dedicarle tiempo. De eso quiero hablar con las empresas. De lo que podemos hacer con IA, de los riesgos que debemos tener presentes y de cómo empezar a incorporarla al trabajo con sentido. Soy Silvio Costa, de Vibe2Code. Estoy preparando una charla gratuita para abrir esta conversación con empresas en España y Portugal. Si desde vuestra cámara, asociación o empresa de eventos podéis reunir a un grupo al que le resulte útil, me gustaría que lo habláramos. Vemos quién va a estar, qué le preocupa y cómo plantear una sesión que le sirva. Y dejamos espacio para las preguntas. Porque ahí aparecen los problemas concretos de cada empresa.